¿Que es la carta astral?
Todo el cielo brilla en un momento determinado para una sola persona. Para ti. Una suerte de foco condensador reúne las influencias de los astros para representar, en el momento de tu nacimiento, tu constitución astrológica. Ese instante único de tu nacimiento, en un momento y un lugar del planeta irrepetible, marcan la frontera entre un tiempo impersonal y tu tiempo. Entre el pasado y tu presente.
Ese es el momento en el que las estrellas iluminan y determinan tu destino individual.
Establecer las condiciones y características de ese momento es lo que se llama hacer el horóscopo de la persona, o de un modo más preciso, construir su carta astral.
La carta astral es una instantánea fotográfica, que fija un momento único del cielo en constante movimiento. Es este momento único el que determina una "marca" o conjunto de influencias en el individuo recién nacido.

¿Que influencias ejercen los astros en la carta astral?
La astrología es una ciencia milenaria que estudia la influencia que ejercen los astros en la vida de las personas.
Pero, ¿qué tipo de influencias ejercen los astros?, y más concreto aún, ¿qué influencia específica ejerce cada uno y cómo es posible saber qué influencia ejercen sobre una persona en particular? ¿Sobre mí?
La capacidad de dar respuesta a esta última pregunta es lo que otorga el sentido práctico y la potencialidad a la astrología, permitiéndole dar indicaciones concretas para conocer el carácter y el mundo interior de cada persona, lo que le permitirá orientar las innumerables decisiones que ella deberá tomar en su vida cotidiana.
Por esto también es que se considera a la astrología como una ciencia, aunque distinta de las ciencias modernas.
Veamos entonces cómo puede esta ciencia precisar las influencias de los astros sobre una persona determinada.
Como toda ciencia, para poder realizar su acción, la astrología necesita disponer de instrumentos con los cuales aplicar su conocimiento.
El instrumento fundamental de la astrología es la carta astral.
Esta carta se construye teniendo en consideración tres grandes niveles, cada uno de los cuales ejerce una influencia particular sobre las personas.
Por un lado, tenemos esa inmensidad de soles lejanos a los que se les llama "el mundo de las estrellas fijas", por cuanto a nuestra mirada común aparecen en el cielo como inmóviles. Estas estrellas representan para nosotros, seres humanos habitantes del planeta Tierra, debido a su quietud e invariabilidad, todo lo eterno y lo imperecedero del universo sobre el que se desenvuelve nuestra existencia efímera.
A continuación, está el mundo de los planetas, cuerpos celestes que se ubican dentro de nuestro cielo más cercano. Según nuestros telescopios, ellos están dotados de un movimiento perceptible.
Estos dos cielos, tomados en conjunto, proporcionan una representación complementaria del universo, que combina lo eterno y lo cambiante.
Pero existe aún un tercer plano de influencia astral sobre las personas. Este tercer nivel es el más cercano a nosotros, pues es nuestro propio planeta Tierra. Es nuestro asiento y nuestro reposo, nuestro piso inmóvil, nuestra casa.

Elementos de la carta astral
Supongamos ahora, por un momento, que en alguna parte del universo, sobre un pequeño y perdido planeta, un ser inteligente quiere conocer las influencias de los astros en el momento de su nacimiento.
El cielo para él, desde su perspectiva subjetiva, se ordenará de modo tal que él y su planeta ocupan el centro del universo.
Eso es lo que ocurre para nosotros, habitantes de la Tierra. La visión geocéntrica es incorrecta objetivamente pero correcta en lo subjetivo, es decir, desde el punto de vista existencial de un individuo. Para cada individuo, él mismo es lo más importante del mundo, el centro del universo.
La confusión sólo se produce cuando se intenta trasladar lo subjetivo a lo objetivo, pasando a creer realmente que él es el ser más importante para Dios.
¿Qué sol, de los millares de millones de soles del universo, es el más importante para Dios? Habría vanidad en decir que el nuestro. Pero es indiscutible que nuestro Sol es el más importante del universo para nosotros.
Y ello es así porque con cada nuevo ser nace una mirada egocéntrica del mundo: su mirada personal, su subjetividad.
Para la astrología, la persona es una especie de imagen proyectada del cosmos, pues cualquier persona es atravesada por los rayos de la totalidad de las emanaciones del universo.
En la carta astral, el mundo de las estrellas fijas está representado por la banda del zodíaco. Los planetas, el mundo en movimiento, se desplazan sobre esa banda fija, y encuentran su ubicación en las distintas regiones zodiacales o signos de la carta astral. Y en la Tierra se estructura un nuevo territorio, también de doce espacios en analogía con los doce signos del zodíaco. Y como la Tierra es la casa del hombre, estos doce espacios sobre la Tierra son llamados casas astrológicas.
Algunos autores usan la siguiente metáfora para referirse a estos tres niveles representados en la carta astral: las raíces del hombre están en el zodíaco, su tronco en los planetas, y sus ramas en el planeta Tierra.
En su suelo (en el zodíaco, integrados a los signos) están contenidos tres veces los cuatro elementos: fuego, tierra, aire y agua. En el tronco, se sitúan los diez planetas; y en sus ramas terrestres las doce casas.
Relacionado con lo anterior, el estudio del hombre por medio de la carta astral se configura en tres partes: el estudio del zodíaco, por el cual quedará retratada la figura humana universal, y donde los doce signos del zodíaco determinarán doce tipos humanos. El estudio de la posición de los planetas en relación al zodíaco será un segundo nivel de estudio, y en esas posiciones se particularizarán, reforzarán o inhibirán las determinaciones puramente zodiacales, individualizando características de la persona dentro de las especificaciones de su tipo. Finalmente, se estudian las doce casas, a fin de "aterrizar" el significado e importancia de todas estas caracterizaciones en su plano de manifestaciones sobre la Tierra.
Es esta triple estructuración de planos e influencias lo que en conjunto marca un destino para el ser humano.