El zodíaco es lo primero que se dibuja en la carta.
Se constituye a partir de las llamadas estrellas fijas. Ahora debemos precisar que no de todas ellas, sino sólo de aquellas que ocupan un determinado lugar en el espacio. ¿Y cuál es ese lugar?

Cuando la Tierra hace su recorrido de traslación alrededor del Sol, que demora un año, a la vista de un observador pareciera que es el Sol quien da en un año una vuelta completa alrededor de la Tierra. A este recorrido "virtual", palabra muy en boga en estos días, que realiza el Sol alrededor de la Tierra, proyectado sobre el cielo, la astronomía lo llama la línea eclíptica. La llamamos una línea, pero en la práctica constituye una cinta o faja, que a efectos de imaginárnosla podemos entenderla como una gran autopista, con un ancho de 17 grados.
A este gran cinturón cósmico, a esta supercarretera astral, la astrología le dio el nombre de zodíaco.
La razón por la que se le llama de esta manera, obedece a que este cinturón, al ser visto de noche, lo vemos ocupado por distintas agrupaciones de estrellas fijas o constelaciones de estrellas. Son éstas estrellas fijas que tomamos en consideración en la lectura de la carta astral.
Estas estrellas recortadas alrededor de este cinturón de cielo están reunidas en torno de doce grandes constelaciones, y sus formas se asemejan, fundamentalmente, a animales. Al hacer trazos entre las estrellas que forman cada constelación (como en los juegos de ingenio infantiles en los que hay que descubrir las figuras que se esconden tras los puntitos) quedan dibujadas estas figuras con forma de animal, a las que luego se las llamó los signos del zodíaco. Significa, entonces, que es el cinturón de los animales, aunque por extensión se la ha llamado también el cinturón de la vida.
El zodíaco es, en sus interpretaciones más profundas, el círculo de la totalidad de la vida; y representa, metafóricamente, la misión del hombre de trascender de su etapa evolutiva animal a una etapa superior o espiritual.

Los signos del zodíaco
Desde el tiempo de los caldeos se definieron doce divisiones del recorrido del Sol por el zodíaco, y cada división quedaba marcada por la presencia predominante de una constelación o signo zodiacal.
Últimamente se ha postulado que la adoración de los hombres primitivos a los animales no era una adoración propiamente a estos seres, sino el reconocimiento de la presencia divina en ellos. Esto eleva la condición del hombre natural o primitivo desde una situación ingenua de "pequeño tonto", hasta otorgarle una cualidad intuitiva, conocedora de la divinidad y de sus obras sobre la Tierra.
Sin embargo, sigue siendo más aceptada entre nosotros la idea de que el hombre antiguo tenía una relación mágica con los animales, con la cual pretendía atraer sucesos o producir hechos en su favor.
Por eso estamos mejor predispuestos a creer, y nos resultan más convincentes, ciertas explicaciones sobre los orígenes de los signos del zodíaco que refuerzan esta supuesta relación mágica de los antiguos con los animales y los fenómenos naturales.
Ciertos autores afirman, por ejemplo, que en Tebas se les daba nombres a las constelaciones de estrellas en relación con determinados sucesos concretos que ocurrían en sus tierras en los momentos en que aparecían esas constelaciones.
Así, por ejemplo, llamaban estrellas del león, o Leo, a aquéllas que alumbraban cuando en época de verano este animal salía de la selva llamado por la sed para acercarse al río; o estrellas de Virgo a aquellas bajo las cuales se hacía la siembra; o estrellas del Carnero, para la época en que nacían ovejas y cabras.
En cualquier caso, es este cinturón celeste del zodíaco con sus doce subdivisiones lo que primero se dibuja en la carta astral, y se representa como un anillo exterior en una circunferencia, que simboliza el cielo astrológico. Sobre este anillo se dibujan los signos.
Como toda figura circular es infinita, hay que definirle arbitrariamente un principio. Sin embargo, para la determinación de la carta astral se ha tomado una referencia que no puede ser casual. La órbita eclíptica de la que hablamos, proyectada sobre el cielo, Se cruza en dos puntos sobre otra órbita que tiene mucho significado desde el punto de vista del planeta Tierra. Se trata de la línea del ecuador (la que divide al planeta en dos hemisferios iguales) proyectada sobre el cielo. Debido a la inclinación del eje de la Tierra, la proyección de la línea del ecuador no coincide con la proyección de la eclíptica, sino que están en un ángulo entre ellas, y por lo tanto se cruzan en dos puntos distintos. Estos dos puntos son el punto vernal y el otoñal, y coinciden justamente con los solsticios de verano y de invierno.
Es por ello que los cero grados (el punto de comienzo del zodíaco) se estableció en el inicio de la primavera del hemisferio norte. Allí se instala en la carta al signo Aries, debido a que cuando en la tierra se inicia la primavera, el Sol comienza a pasar por el sector del zodíaco donde está ubicada la constelación que representa a Aries.
Los demás signos se ordenan en el cinturón en forma consecutiva, en el sentido contrario al que se mueven las manecillas del reloj.